UNE 66181: La necesidad de estandarización de la calidad de la formación virtual

Las cifras hablan por sí mismas, en 2009 el aprendizaje electrónico ya constituye una opción válida por el 15 % de los formados. La formación se presenta como un elemento de gran valor en estos tiempos tanto para conseguir un empleo como para mantenerlo. En aras de facilitar esta tarea, la formación on line o semipresencial (b-learning) está cada vez reforzándose más, tanto el sector privado como público. Para responder con éxito ante esta demanda creciente de formación sustentada cada vez más por componentes tecnológicos, los cursos y la plataforma que acoge la formación han de tener unos criterios mínimos exigibles, identificables y estandarizables por el conjunto de la comunidad productora de este tipo de formación. La elaboración de productos formativos está en constante evolución, así por ejemplo, los contenidos ahora se proyectan más hacia la puesta en práctica del trabajo a desempeñar y con el objetivo de premiar el esfuerzo y dedicación a la carrera profesional. Los responsables de la creación, gestión, diseño y dirección de las ofertas formativas, trabajan para que el aprendizaje de los alumnos sea efectivo y abogan por un producto de CALIDAD. Y no simplemente de vender y ofrecer mala imagen del sector con productos que ni sirven para aprender ni para enseñar. Se trata, ni más ni menos que de ofrecer formación de confianza, con garantías suficientes, donde un cliente satisfecho es un cliente que vuelve, y que a la hora de elegir formación sepa realmente lo que se le está ofreciendo.  Una formación que sea susceptible de ser auditada por empresas a tal efecto y con certificaciones notables y reconocidas como la norma AENOR 66181, en el ámbito de la formación no reglada, y  aprobada en julio de 2008. Una norma dirigida a cualquier organización que imparta formación virtual y que quiera asegurar la satisfacción de sus clientes (información mínima, empleabilidad, facilidad de asimilación, accesibilidad). Una iniciativa que ha supuesto un hito tras un largo proceso de consenso por parte de muchos profesionales del sector de la educación. Una formación on line de calidad al menos debe cumplir con:

  • Disponer de una plataforma formativa versátil, de fácil uso y plenamente intuitiva, sin distracciones innecesarias. La navegación y descarga web debe ser ágil. Debe permitir un seguimiento del alumno por medio de herramientas síncronas y asíncronas.
  • Los contenidos deben ser adecuados al nivel formativo o perfil del alumno, estar actualizados, ser coherentes con la materia planteada, fácilmente adaptables al ritmo del alumno, deben motivar el autoaprendizaje. Deben facilitar su aplicación práctica de cara a actividades profesionales reales. Han de tener una extensión acorde con los objetivos de aprendizaje. Su presentación ha de ser legible, cuidando el estilo gráfico, y utilizando todo tipo de recursos multimedia necesarios para aportar valor al contenido.
  • Servicios de sistemas, tanto de evaluación de la calidad de la formación, tanto la ejercida por el propio tutor como el índice de satisfacción de los que reciben la formación. Asimismo, debe presentar un conjunto de herramientas que supongan un completo sistema de control y seguimiento del alumno por parte del tutor, de cara a la revisión de tiempos de conexión, calificaciones, evaluación, consultas….para poder evaluar correctamente.  Y un completo control del sistema de tutorías.

Una calidad formativa que cubra todo el ciclo de vida formativa: expectativas del usuario, diseño de la formación, oferta de la acción formativa, realización de la formación, estadísticas del grado de satisfacción de la formación. “La estrategia de mejora continua de la calidad debe presidir toda nuestra actuación”(Ciclo de Deming).

Ciclo de Deming

Ciclo de Deming. Estrategia de Calidad.

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